del 15 abril
al 17 abril
2027
ROMA
Vaticano
Vocaciones y carismas.
Teología de los dones de Dios
para una Iglesia sinodal y misionera
Palabras de invitación del cardenal Ouellet :
¡Únete a una investigación sobre las «vocaciones y carismas» para reavivar la llama del Evangelio en el corazón de todos los bautizados!
El Espíritu obra en la comunión de las vocaciones y en la acogida de los carismas: ¡unámonos para una primavera de la Iglesia!
Vuestra participación en este estudio será un signo de esperanza en medio de las pruebas del momento actual.
Perspectiva de investigación del simposio
Este simposio es la continuación de otros dos sobre la teología fundamental del sacerdocio (2022) y la antropología de las vocaciones (2024), que contaron con la participación de Su Santidad el Papa Francisco y cuyas actas hemos publicado en varios idiomas. Este tercer simposio da continuidad a la reflexión eclesiológica y antropológica que ha sentado las bases para una teología de las vocaciones y los carismas al servicio de la conversión misionera y sinodal de la Iglesia.
Con este fin, una teología de los dones de Dios desarrolla una perspectiva trinitaria que procede de los dones del Verbo encarnado y del Espíritu Santo, dones complementarios y diferenciados en la Iglesia, que es institucional y carismática, pero ante todo mariana.
Nuestra interpretación de los dones divinos presta especial atención a la gracia fundamental del bautismo y a la coesencialidad de los dones jerárquicos y carismáticos, de acuerdo con la orientación de la Constitución dogmática Lumen Gentium, n.º 4, articulada en el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe Iuvenescit Ecclesia, cuyo décimo aniversario celebramos este año.
Nuestra principal preocupación es mostrar la unidad, la belleza y la universalidad de la vocación cristiana en sus formas muy variadas, todas ellas misioneras bajo el impulso del Espíritu Santo, pero todas concéntricas en Cristo Jesús y en su Santa Madre, arquetipos de toda vocación.
Esperamos así desplegar un horizonte vocacional atractivo y dinámico a partir de la gracia del bautismo, que se manifiesta en una gran variedad de carismas, los cuales se diferencian bien por la elección de un estado de vida, bien por la llamada de Dios en las circunstancias particulares de cada vida, pero, ante todo, por el don universal del Espíritu Santo, que hace de la Iglesia una comunión esencialmente misionera y sinodal, abierta al diálogo con todas las culturas.