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La llamada a la vida consagrada

¿Qué es la vida consagrada?

Todos juntos somos miembros de la Iglesia. Esta es enviada en misión desde el primer día por el Señor resucitado, y por Él lo seguirá siendo por la fuerza de su Espíritu.

estás enteramente dedicada a Dios y a su Reino, en pobreza, virginidad y obediencia. Si en la Iglesia cada uno es una misión, todos y cada uno de vosotros lo sois con una gracia propia como consagrados. — Papa Francisco, 2 de febrero de 2023

Además de este don fundamental y de sus carismas personales, la misión de cada consagrado se enriquece con los de su instituto o de su familia religiosa, los carismas de los fundadores y fundadoras.

¿Qué es ser consagrado?
contemplativo
La oración es el aliento de la vida consagrada, que es respuesta gratuita de amor al Amor absoluto
testigo de Dios
Los consagrados anticipan el Reino que ha de venir y recuerdan a todos que la vida de aquí abajo es un camino hacia la vida eterna
miembro de una familia religiosa
Un acompañante ayuda a aclarar la vocación para distinguir los deseos humanos de los movimientos del espíritu.
portador del carisma
Los carismas enriquecen a la Iglesia con una variedad de formas de amor : Contemplación, enseñanza, cuidado de los enfermos, acogida de los pobres...
enviado en misión
Cada persona consagrada es una misión viva, enviada a llevar el Evangelio allí donde se encuentre, en todas las situaciones de la vida.
servidor de los pobres
Al igual que Jesús, la persona consagrada se inclina hacia aquellos a quienes el mundo olvida —los enfermos, los excluidos, los niños abandonados— y hace de su vida un don gratuito.

“Nuestros contemporáneos quieren ver en las personas consagradas el gozo que proviene de estar con el Señor”
— San Juan Pablo II, Vita Consecrata n.º 109

Los tres consejos evangélicos

La vida consagrada se distingue en la Iglesia por la profesión de los tres consejos evangélicos, que configuran toda la existencia al servicio de Cristo.

castidad
El corazón entero ofrecido a Dios: la virginidad consagrada es un signo escatológico del Reino venidero, un amor total y exclusivo por Cristo, Esposo de la Iglesia.
pobreza
Libres de todo apego a los bienes materiales, las personas consagradas dan testimonio de que solo Dios basta. La pobreza evangélica es un camino de libertad interior y de solidaridad con los más frágiles.
obediencia
Seguir la voluntad de Dios a través de los superiores y la comunidad, a imagen de Cristo, obediente hasta la muerte. La obediencia consagrada es una escuela de confianza y de entrega.

Juan 15:16

La diversidad de las comunidades

Las visitas, los retiros y las jornadas de puertas abiertas en monasterios o casas religiosas permiten conocer desde dentro lo que significa vivir como consagrado.

Monacato
Benedictinos, Cistercienses, Trapenses, Cartujos…
Órdenes mendicantes
Dominicos, Franciscanos, Hermanos Menores, Capuchinos, Carmelitas, Trinitarios…
Canónigos regulares
Canónigos de S. Agustín, Premonstratenses…
Religiosos clérigos
Jesuitas, Redentoristas, Maristas, Espiritanos, Monfortianos, Salesianos…
Sociedad de vida apostólica
Oratorianos, Paúles, Sulpicianos, Misiones Extranjeras…
Congregaciones femeninas
Hermanitas de los Pobres, S. José de Cluny, Hijas de la Caridad, Misioneras de la Caridad…
Comunidades Nuevas
Bienaventuranzas, Chemin Neuf, Hermanitos y Hermanitas del Cordero, Iesu Communio, Comunidad del Emmanuel…
Institutos Seculares
Santo Domingo, Instituto Femenino del Prado, Misioneras del Monte Carmelo, Notre-Dame de Vie, Instituto San Juan...
Orden de las Vírgenes
Las etapas del discernimiento
nadie se convierte en consagrado de la noche a la mañana. El camino de la vida consagrada es progresivo, accompañada y lleno de sorpresas luminosas.
  1. la pregunta interior

    surge una pregunta : " Si Dios me llamara a entregarle todo ?". Este primer impulso, a menudo discreto, es el germen de una vocación que hay que acoger sin precipitación y en la oración.
  2. El encuentro con la comunidad

    Las visitas, los retiros y las jornadas de puertas abiertas en monasterios o casas religiosas permiten conocer desde dentro lo que significa vivir como consagrado.
  3. El acompañamiento espiritual y el discernimiento

    Un acompañante ayuda a aclarar la vocación para distinguir los deseos humanos de los movimientos del espíritu.
  4. El postulantado y el noviciado

    Primera etapa en el instituto: un período de iniciación y de prueba mutua. La comunidad acoge y discierne junto con el candidato.
  5. La profesión de los votos

    Primero temporales, luego definitivos: los votos de castidad, pobreza y obediencia se pronuncian públicamente ante la Iglesia, sellando la consagración total a Dios.
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