La llamada a la vida consagrada
Todos juntos somos miembros de la Iglesia. Esta es enviada en misión desde el primer día por el Señor resucitado, y por Él lo seguirá siendo por la fuerza de su Espíritu.
estás enteramente dedicada a Dios y a su Reino, en pobreza, virginidad y obediencia. Si en la Iglesia cada uno es una misión, todos y cada uno de vosotros lo sois con una gracia propia como consagrados. — Papa Francisco, 2 de febrero de 2023
Además de este don fundamental y de sus carismas personales, la misión de cada consagrado se enriquece con los de su instituto o de su familia religiosa, los carismas de los fundadores y fundadoras.
contemplativo
testigo de Dios
miembro de una familia religiosa
portador del carisma
enviado en misión
servidor de los pobres
“Nuestros contemporáneos quieren ver en las personas consagradas el gozo que proviene de estar con el Señor”
— San Juan Pablo II, Vita Consecrata n.º 109
La vida consagrada se distingue en la Iglesia por la profesión de los tres consejos evangélicos, que configuran toda la existencia al servicio de Cristo.
Juan 15:16
Las visitas, los retiros y las jornadas de puertas abiertas en monasterios o casas religiosas permiten conocer desde dentro lo que significa vivir como consagrado.